Seguimiento crítico de notas sobre el conflicto armado en México.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Los "tanques" del narco. Compilación de vídeos.
Confiscan el "Monstruo Z" en San Juan de los Potreros, Zacatecas.
"eL Monstruo" de Coahuila.
Otros autos modificados (Reportaje Milenio Noticias)
"números de la guerra contra el narcotráfico" ( Fernández Noroña)
Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=kDgDHszHAOw&feature=related
domingo, 4 de septiembre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
Operan en México agentes de la CIA y la DEA, señala el NYT (08/08/11)
Nuevos agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligancia de Estados Unidos), civiles del Pentágono, militares retirados y agentes de la DEA (agencia antidrogas) se están desplegando en México, al ampliar Washington su papel directo en la guerra antinarcóticos en el país vecino.
De hecho hasta está considerando emplear contratistas de seguridad privados, con iniciativas diseñadas para evadir leyes mexicanas que limitan la presencia de fuerzas de seguridad extranjeras en el país, reportó el periódico The New York Times.
En las semanas recientes un pequeño número de agentes de la CIA y civiles del Departamento de Defensa de Estados Unidos comenzaron a trabajar en una base militar en el norte de México, donde por primera vez oficiales de seguridad de ambos países trabajan conjuntamente en recaudar información y planear operaciones.
Por otro lado, también se contempla insertar un equipo estadunidense de contratistas privados dentro de una unidad policiaca antinarcóticos mexicana, informó el rotativo.
Funcionarios de ambos países indicaron al NYT que estas nuevas iniciativas han sido elaboradas de tal manera que evadirán las restricciones de las leyes mexicanas que prohíben a militares y policías extranjeros operar en territorio nacional.
En la base militar mexicana, un equipo integrado por menos de 24 agentes de la DEA y la CIA, junto con militares retirados del Comando Norte del Pentágono, instala un centro de inteligencia basado en el modelo de loscentros de fusión
que Estados Unidos opera en Afganistán e Irak para vigilar a grupos insurgentes.
La iniciativa se desarrolló después de que se intensificó la violencia en Monterrey, Nuevo León, y de que el gobierno del presidente Felipe Calderón solicitó a sus contrapartes estadunidenses mayor acceso a tecnología sofisticada de vigilancia y a expertos. Después de meses de negociaciones, Estados Unidos estableció en las semanas recientes el centro de inteligencia en la base militar mexicana, cuya ubicación no fue revelada por el NYT, a solicitud de las autoridades estadunidenses.
El reportaje del diario, firmado por Ginger Thompson y publicado en la primera plana de su edición dominical, afirma que, con esta iniciativa,Washington cambia su papel tradicional de compartir información a estar más directamente involucrado en recaudarla
.
Los oficiales estadunidenses enfatizaron que jugarán un papel exclusivamente de apoyo a las autoridades mexicanas. Un oficial militar estadunidense declaró al rotativo que “los mexicanos están a cargo. Es su show. Sólo somos de apoyo técnico”.
Por otro lado, ex oficiales de la DEA informaron al NYT que ambos países evalúan una propuesta para insertar a un grupo de contratistas de seguridad privados –conformado, entre otros, por ex agentes de la DEA y ex integrantes de grupos especiales de las fuerzas armadas estadunidenses– en una unidad de policía antinarcóticos mexicana especializada, la misma que llevó a cabo el operativo en coordinación con la DEA para detener al capo José Antonio Hernández Acosta la semana pasada.
Aunque el periódico informa que esta medida aún no se ha aprobado, indicó que la labor del grupo estadunidense sería tener una especie de academia de capacitación dentro de la misma unidad, para ayudar a guiar operaciones a fin de que concluyan en procesos judiciales exitosos. De hecho, fiscales mexicanos también trabajarían con la unidad, según las fuentes estadunidenses.
Entre Afganistán y Colombia
Varios analistas de seguridad de ambos países comparan los desafíos de ayudar a México a reconstruir sus fuerzas de seguridad y sus instituciones civiles con retos parecidos a los de Afganistán, reporta Thompson, en los que Washington lucha junto a un socio al que necesita, pero en el que no confía del todo
. Recuerda que el nuevo embajador estadunidense en México llega desde un puesto diplomático en Kabul.
Pero, agrega, funcionarios del gobierno de Barack Obama descartan esa comparación con Afganistán y prefieren comparar la situación en México con la de Colombia hace unos 15 años. Estos funcionarios dicen que una de las lecciones que han aprendido es que en toda lucha contra el crimen organizado las cosas tienden a empeorar antes de mejorar.
El NYT indica que, a través de la Iniciativa Mérida, Estados Unidos ha otorgado capacitación a casi 4 mil 500 nuevos agentes de Policía Federal; ha ayudado a realizar intervenciones de telecomunicaciones, en el manejo de informantes y en el interrogatorio de sospechosos, como también en la entrega de helicópteros Blackawk. Además, en meses recientes ha realizado sobrevuelos de territorio mexicano con naves no tripuladas manejadas a control remoto (los llamados drones) para detectar narcotraficantes.
http://www.jornada.unam.mx/2011/08/08/politica/002n1polLa antropología al servicio del Estado militarizado (La Jornada 02/09/11)
El antropólogo estadunidense David H. Price se ha distinguido entre sus colegas por oponerse al uso de la antropología por parte del gobierno de Estados Unidos como una herramienta más de sus guerras contrainsurgentes y ocupaciones neocoloniales en el ámbito mundial; por defender un código de ética que establece responsabilidades y lealtades de los antropólogos con respecto a las poblaciones bajo estudio, las cuales tienen que ser protegidas de cualquier daño en su integridad y sus intereses; y por denunciar el uso mercenario de la disciplina.
Recientemente, Price publicó un libro de lectura indispensable, Weaponizing anthropology, social science in service of the militarized state, Counter Punch-AK Publications, 2011, en el que expone sus críticas fundadas a la nueva generación de programas contrainsurgentes, como los equipos de científicos sociales (Human Terrain Systems), que forman parte de las unidades de combate de las tropas de ocupación en Irak y Afganistán, así como los programas universitarios (Minerva Consortium, Pat Roberts Intelligence Scholars Program, Intelligence Community Centers of Academic Excellence) que facilitan con renovado vigor las incursiones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y el Pentágono –entre otros organismos– en los campus de las instituciones de educación superior estadunidenses, convierten a las ciencias sociales en un apéndice del estado de seguridad nacional en el que se ha transformado el poder hegemónico del sistema imperialista mundial y trasmutan a las universidades en obsecuentes extensiones de su estructura militar.
La Sombra militar de la antropología
es el título de la introducción, en la que Price destaca que la guerra contra el terrorismo
de George Bush redescubre los viejos usos del conocimiento antropológico por los militares, adaptándolo a las necesidades de las guerras asimétricas y contrainsurgentes de última generación y a la ocupación de regiones identificadas por la presencia significativa de grupos étnicos o tribales
.
En la primera sección, Política, ética y el regreso triunfal y en silencio del complejo militar y de inteligencia a los campus
, se hace un recorrido histórico del involucramiento de la antropología con las empresas coloniales, la conquista y el genocidio, entendiendo que no existe la neutralidad política en la disciplina. La historia de los inicios de la antropología establece los vínculos de las tradiciones antropológicas estadunidenses, británicas, francesas, holandesas y alemanas con la expansión colonial en África, Asia, Indonesia y sobre los territorios de los pueblos indígenas de América. Se describen los problemas éticos y políticos de los antropólogos y de otros científicos sociales relacionados con los militares y las agencias de inteligencia y de cómo se ha innovado en cuanto a los programas universitarios establecidos en beneficio del aparato militar-industrial y de inteligencia del Estado.
En la segunda parte, Manuales: deconstruyendo los textos de guerra cultural
, se examinan críticamente los documentos militares filtrados o ya publicados, con el objetivo de entender cómo las nuevas iniciativas castrenses y de inteligencia buscan poner bajo control a la ciencia social para sus propios fines en las actuales y futuras misiones bélicas. Estos manuales militares conciben la cultura como una mercancía identificable y controlable que puede ser usada por estrategas militares y organismos de inteligencia como una palanca
para intervenir y manipular a su favor poblaciones enemigas, ocupadas o resistentes. Price comenta acerca de la ausencia en estos manuales de cualquier tipo de comprensión sobre las complejidades de la cultura que están presentes en los escritos de los antropólogos, las cuales son ignoradas, dejando en su lugar simplificadas narrativas que refuerzan estereotipos sobre vastas regiones de la diversidad. Las formas más reduccionistas de la antropología son asumidas por las concepciones castrenses en torno a la cultura. El libro ofrece comprobación detallada sobre la falta de escrúpulos intelectuales y de ética profesional de los antropólogos que participaron en la elaboración del último manual de contrainsurgencia (Counterinsurgency field manual No. 3-24), editado por la Universidad de Chicago, quienes plagian libremente los conceptos de reconocidos autores, sin las referencias bibliográficas debidas y sacándolos de contexto, en lo que Price califica como pillaje académico
.
Finalmente, en la última sección,Teorías de contrainsurgencia, fantasías y crudas realidades
, el autor considera una variedad de usos contemporáneos de la teoría de la ciencias sociales y la información con la que cuentan en apoyo a las operaciones de contrainsurgencia en la llamada guerra contra el terrorismo
, incluido el entrenamiento y las políticas de los equipos de antropólogos y científicos sociales que actualmente trabajan en Irak y Afganistán.
La contrainsurgencia culturalmente informada –acorde con Price– presenta tres tipos de problemas para la antropología: éticos, políticos y teóricos. El problema ético está relacionado con la manipulación y el daño probable a poblaciones investigadas que debieran consentir voluntariamente ser estudiadas; el político consiste en usar a la ciencia antropológica para apoyar proyectos neocoloniales de conquista, ocupación y dominación; mientras el teórico se expresa en descansar en un simplificado reduccionismo acerca de la cultura destinado a explotar algunas características locales no sólo para supuestamente reducir el conflicto, sino en realidad para derrotar a los insurgentes.
Dos preguntas desde América Latina: ¿qué alcance tiene este tipo de prácticas en nuestros países? ¿Qué hacemos los antropólogos y nuestros colegios profesionales para contrarrestar o al menos denunciar estas estrategias de la antropología contrainsurgente de Estados Unidos?
WikiLeaks exhibe a la policía de Nuevo León. (Excelsior:03/09/2011)
“Las lucrativas rutas del narcotráfico del estado de Nuevo León están controladas por el cártel del Golfo/Zetas, con excepción del acaudalado suburbio de San Pedro, que está bajo el control de una rama del cártel de los Beltrán Leyva”, dice el documento fechado el 4 de marzo de 2009.
Cita a un contacto “bien enterado” que declaró que Aldo Fasci, el entonces secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, se encontraba aislado dentro de su propia oficina debido a que sus subalternos ya habían sido corrompidos.
“El secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci, estimó que 50 por ciento de las fuerzas policiacas del estado y de la ciudad, estaban infiltradas por los cárteles de la droga”, señala.
El documento titulado Los esfuerzos de Nuevo León para reformar a la policía estatal y local no han sido efectivos, informaba a Washington del aumento de la criminalidad a partir de la segunda mitad de 2008, así como la infiltración de operativos de los cárteles del narcotráfico entre sus fuerzas policiacas.
Reportó que si bien de 2007 a 2008 los homicidios habían bajado 7 por ciento, la criminalidad se fue al alza a partir de la segunda mitad de 2008.
“En enero de 2009 hubo un marcado aumento de los crímenes económicos, como el robo simple, que subió 56 por ciento, el robo a casa-habitación, que subió 102 por ciento; robos a negocios, que aumentaron 65 por ciento, y el robo a personas, que creció 138 por ciento”, dice el cable.
Asimismo, da cuenta de la desconfianza mutua que reinaba entre las policías municipales y estatales, así como entre los militares asignados a la zona y en la percepción generalizada de que la situación se estaba deteriorando.
El secretario Fasci “piensa que los comandantes de la policía solamente alcanzan su máxima eficacia durante tres meses, y que ha rotado a algunos comandantes unas cinco veces. Fasci excluye a los policías locales porque no confía en ellos”, dice el cable.
Y añade que “irónicamente” los comandantes militares en el estado tenían la misma desconfianza hacia la policía estatal y que el Centro (de Evaluación y Control de Confianza en la policía) determinó que no podía dar una recomendación positiva para 60.4 por ciento de la policía federal, estatal y municipal de Nuevo León, lo cual iba en línea con el promedio nacional de 61.4 por ciento.
Periódicos condenan la liberación de 250 mil cables diplomáticos por considerar que pone vidas en peligro.
-WikiLeaks publicó ayer en internet más de 250 mil cables diplomáticos estadunidenses, una acción condenada por los cinco periódicos que antes colaboraron con el portal porque “podría poner en peligro” a los informantes mencionados.
-La página web ,fundada por Julian Assange, anunció a través de Twitter la difusión de “251 mil 287 cables de las embajadas estadunidenses en formato que permite hacer búsquedas”.
-WikiLeaks no precisó si todos los documentos están sin editar, como anunció que se disponía a hacer el jueves, pero la condena de las publicaciones que le ayudaron a destapar los primeros cables no parecía dejar lugar a dudas.
Sicarios usan armas que provienen de El Salvador
Algunas granadas lanzadas por narcotraficantes contra las oficinas del consulado de Estados Unidos en Monterrey y la estación de Televisa en esa ciudad pudieron ser vendidas por el gobierno de Estados Unidos a militares salvadoreños, dice un antiguo cable diplomático de WikiLeaks, recién difundido.
“Pudieron ser vendidas por el gobierno de Estados Unidos a militares de El Salvador a principios de los 90, mediante el programa de Ventas a Militares Extranjeros”, añade el cable que el consulado estadunidense en Monterrey envió a Washington, el 3 de marzo de 2009.
Informa también que las autoridades policiacas de México trabajaron junto con la representación diplomática de Estados Unidos para identificar el origen de varias granadas y de otros aditamentos explosivos recuperados a lo largo de aquellos últimos meses, que incluyeron una granada de fragmentación sin explotar M26A2, lanzada al consulado de EU el 11 de octubre de 2008.
“Policías mexicanos recuperaron la bisagra de una granada, así como un anillo de seguridad de una granada de mano que se uso el 6 de enero de 2009 en un ataque a Televisa Monterrey”, dice.
Agrega que con base a un examen de ATF, la granada usada en el ataque al consulado tiene el mismo número de lote.
“El 7 de enero de 2009, el Ejército mexicano recuperó 14 granadas de fragmentación M-67 y una granada de fragmentación 1 k400 en la ciudad de Durango, Durango”, dice.
Y agrega que probablemente lo más inquietante, fue que el 31 de enero de 2009 tres individuos lanzaron una granada K-75 a un club nocturno cerca de Pharr, Texas.
Hallan muerto al jefe del cártel del Golfo en Reynosa (PROCESO.COM:03/septiembre/2011).
La Sedena destacó, en un comunicado, que personal de la Octava Zona Militar, en coordinación con la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en Tamaulipas, localizaron a la altura del kilómetro 21 de la carretera Reynosa-Monterrey dos cuerpos sin vida que fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) de la ciudad de Reynosa.
“Ahí se identificó a uno de los cuerpos como Samuel Flores Borrego, El Metro 3, jefe de la plaza de Reynosa para el cártel del Golfo, y el otro como Eloy Lerma García, agente de la Policía Ministerial de Tamaulipas”, detalló la Sedena.
La dependencia precisó que “ambos cuerpos presentaban disparos de armas de fuego y se encontraban a bordo de un vehículo, el cual fue abandonado en dicho punto. Los primeros indicios apuntan a que los hechos derivaron de ajustes internos del grupo delictivo”.
Asimismo, la Procuraduría General de la República (PGR) confirmó esta noche la muerte de El M3.